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jueves, 25 de julio de 2024

Simple Minds ofrece un brillante concierto de ensueño en las mágicas Noches del Botánico de Madrid

Jim Kerr deja en varias ocasiones todo el protagonismo del show a los demás miembros de la banda.
Simple Minds ofreció el 24 de julio de 2024 probablemente su mejor concierto en la ciudad de Madrid. La banda escocesa pasó por la capital del reino la noche más calurosa del verano: “Madrid, ¡dios mío qué calor!”, dijo Jim Kerr en perfecto español nada más pisar el escenario para, a continuación, hacer añicos el sopor estival con una vibrante versión del poderoso himno ‘Waterfront’. La orilla que marcaba sólo el principio de la noche más épica que se recuerda de todas las protagonizadas por Simple Minds a lo largo de su dilatada carrera en la urbe que, como anuncia el dicho, lleva al cielo (y ya van unas cuantas incluyendo la mítica en la que compartió cartel con Lou Reed en los años ochenta).

Ya no llenan estadios como Karol G pero podrían hacerlo si las nuevas generaciones abrieran un poco los oídos a otra cosa que no sea rap, cumbia o reggaetón. Aún así, la capacidad del florido recinto de las Noches del Botánico se cubrió hasta la bandera de un público variopinto y multi-generacional que coreó las canciones de principio a fin con una frescura inusitada. Kerr devolvía el entusiasmo con gesto de incredulidad y expresiones de agradecimiento, al tiempo que cedía la palabra al bajista Ged Grimes que siempre deja patente su pericia en el idioma de Cervantes (es bien conocido su apego a las bondades del clima y nivel de vida de las tierras patrias).

El concierto siguió con ‘Once upon a time’, una ligeramente renovada ‘Mandela Day’, los clásicos ‘The American’ y ‘Big Sleep’, para romper sin solución de continuidad con la siempre animada ‘Sanctify yourself’. Un tema que hizo saltar al respetable como pocas veces se ha visto en el botánico. Y es que aunque la actual gira pretende ser un revival homenaje a su quinto disco ‘New Gold Dream’, en el 40 aniversario de su lanzamiento, y que vienen celebrando desde el año pasado tras lanzar una interesante nueva versión en directo del disco subtitulada ‘Live from Paisley Abbey’, la banda no renuncia a interpretar otros insignes títulos de sus mejores álbumes.

La magia musical desplegada por la mejor banda escocesa de todos los tiempos alcanzó su ecuador con unas mesuradas versiones de ‘Let there be love’, ‘Come a long way’ y ‘Glittering prize’. Pronto subió el nivel de nuevo con el clásico ‘Promise you a miracle’ y una remozada versión del legendario ‘New gold dream (81-82-83-84)’ que les ha traído hasta aquí de nuevo. Instante en el que tuvo lugar uno de los momentos más celebrados por la audiencia, ya que el tema culmina con una guinda espectacular merced al solo de batería de la siempre contundente Cherisse Osei, probablemente una de las más brillantes bateristas del mundo, al que el bueno de Jim calificó como “girl power”.

Acto seguido intervino la guitarra del siempre efectivo Charlie Burchill, compañero de fatigas desde la infancia de Jim Kerr, interpretando los primeros acordes de una más que interesante revisión del ‘Belfast child’. Ahora reconvertida en una suerte de canto a capella que a mitad de canción se transforma en un tremendo vendaval sonoro destinado a arrasar los restos de agobio canicular. Una tormenta ruidosa en la que todos los miembros de la formación se emplearon a fondo para que inundara hasta la última fila del graderío petado de gente a más no poder. Fue uno de esos instantes en los que el verano no tuvo más remedio que claudicar para transformarse en una experiencia vital al ritmo de ‘Someone somewhere (in summertime)’. Pero aún quedaba munición en la cartuchera de Kerr que ya avisaba hacer un amago para irse al hotel a descansar, no sin antes desenfundar ‘Don’t you forget about me’ para deleite de una audiencia que ya había levantado las manos desde los primeros acordes de ‘Waterfront’ (Kerr había pedido verlas “everybody please, let me see your hands”). Y así siguió el respetable, levantando incesantemente las manos, rendido desde el inicio a una actuación mágica como pocas, en el recinto más bello que posee la capital de España para el disfrute de la música al aire libre.

Tras una rápida despedida, en la que coleaba aún tímidamente el ‘la-la-la’ del ‘Don’t you…’ a modo de reclamo extra que prolongara la felicidad ya por entonces desbordante. Los que tomaron su apodo de una canción de Bowie, volvieron para demostrar que son mucho más que unas mentes nada simples. Presidiendo la escena, la prodigiosa voz de Sarah Brown, que ya había brillado por momentos al nivel de Kerr, conseguía incluso sobrepasarle en una más que luminosa interpretación del ‘Book of brilliant things’. Lo que supuso el primer tema del único bis de tres canciones con que premiaron a un público más que entregado. El regalo se completó con la deslumbrante ‘See the lights’, para cerrar definitivamente con el agitado y cimbreante ‘Alive and kicking’.

Todos al centro del escenario a reverenciar la ovación de una audiencia que atronaba entre las ramas de un jardín en el que las chicharras ya dormitaban, tras una intensa jornada en la que su característico crepitar había alcanzado decibelios tan frenéticos como los grados alcanzados en los termómetros de la gran ciudad.

El guitarrista Charlie Burchill, único miembro superviviente de la formación original junto a Kerr, sigue en plena forma con solos limpios y melódicos muy efectivos.

No podemos cerrar esta crónica sin mencionar la meritoria e interesante propuesta de los teloneros de La Plata, una formación valenciana mixta, heredera del propio sonido de Simple Minds, Joy Division, Siouxsie y otras insignes bandas del post punk ochentero.

viernes, 17 de octubre de 2014

El regreso de la ‘gran música’ de los Simple Minds

El grupo escocés Simple Minds ha atravesado su particular travesía del desierto. Tras dos décadas de éxito clamoroso, en los que llenaba grandes estadios, allá por los años 80 y 90, ha sufrido deserciones y conflictos internos que han minado el final de su carrera. Sin embargo, tras unos años de álbumes recopilatorios y giras en pequeños recintos, vuelven ahora con un nuevo disco que verá la luz el 4 de noviembre. Se titula ‘Big music’, y es el primer CD con material inédito que lanzan en los últimos cinco años. Tras la exitosa gira de su recopilatorio 5x, la formación se muestra en plena forma, dando buena muestra de esa energía, tan característica de su época dorada.

‘Big music’, el decimosexto álbum de estudio de la banda, está compuesto por brillantes piezas, que recuperan sus señas de identidad, con un sonido y unas letras, que rememoran las fórmulas que tanto éxito les procuraron en el pasado. Este nuevo trabajo, supone la culminación de una década de progresivo redescubrimiento, durante el que la banda ha lanzado otros dos álbumes, ‘Black & white 050505’ en 2005, y ‘Graffiti soul’ en 2009, así como el recopilatorio ‘X5 Boxed Set’, y el consiguiente disco en directo ’5x5 Live’.

‘Big music’ no está a la altura de sus mejores trabajos, como ‘Empires and dance’, ‘New gold dream’ y’Sparkle in the rain’, pero sí se acerca en la intensidad de las atmósferas sonoras, y a unas letras de Jim Kerr, que sintonizan con aquellos discos. La banda, ha contado con la colaboración de viejos conocidos, como Iain Cook, miembro de Chvrches, los productores Steve Osborne, Andy Wright y Steve Hillage, el que fuera unos de los artífices de discos como ‘Sons and fascination/Sister feelings call’.

Entre los nuevos temas, destacan la energética ‘Blindfolded’, que recuerda el sonido electrónico de su éxito ‘I Travel’; la épica ‘Human’, y el ritmo pegadizo de ‘Midnight Walking’, que nos trasladan a los sonidos míticos de álbumes anteriores como ‘Sparkle In The Rain’. La canción que da nombre al disco, ‘Big Music’ es una pieza llena de energía y romanticismo. Pero es precisamente, el primer single extraído, ‘Honest Town’, una canción inspirada en la madre del cantante, fallecida hace cuatro años, la que apela a los más nobles sentimientos. Se trata de un tema que propone un viaje, a través de los lugares de South Side en Glasgow donde creció Jim Kerr.
Otras piezas interesantes son ‘Broken Glass Park’, que explora la nostalgia del descubrimiento y la inocencia adolescente, y ‘Let the day begin’, un sentido tributo al cantante y guitarrista estadounidense Michael Been, del grupo The Call, que falleció en 2010. The Call acompañaron a Simple Minds en sus interminables giras de los 80 y, como es lógico, acabaron convirtiéndose en grandes amigos.

Para las nuevas generaciones, que no conocen al grupo, conviene recordar que la prestigiosa revista NME, ha incluido a Simple Minds entre las “100 bandas más influyentes” de la historia. Además, formaciones como The Horrors, The Killers, King Creosote, Manic Street Preachers, Primal Scream y Radiohead, afirman haber bebido de su inconfundible estilo.

martes, 21 de febrero de 2012

Regreso al pasado con los escoceses de Simple Minds


La que fuera probablemente la mejor banda escocesa de los años 80, Simple Minds, ha pasado por Madrid para interpretar durante más de dos horas las canciones de sus cinco primeros discos. Etapa en la que primaban por encima de todo la orquestación con sintetizadores como buenos exponentes de la era tecno-pop. Más de 3.000 personas asistieron en un marco tal vez algo deslucido de la sala Riviera al ‘5x5 Tour’ en la que interpretan cinco temas de cada uno de los álbumes:: Life In A Day (1979), Reel to Real Cacophony (1979), Empires and Dance (1980), Sons and Fascination/Sister Feelings Call (1981) y New Gold Dream (81/82/83/84).

Aunque de la formación original ya sólo quedan el cantante Jim Kerr y el guitarrista Charlie Burchill, la banda arrancó el concierto con una interpretación enérgica del tema I travel que dio pie al brillante Life in a day. Acto seguido, los renovados Simple Minds reinterpretaron Today I died again y 70 Cities as love brings the fall que sirvieron para enaltecer a unos rendidos seguidores.

Entonces, llegó el momento de Burchill que sacudió su guitarra con Wasteland hasta fusionarlo con los acordes de This Fear of Gods. Así, se hizo presente la aplaudidísima y mítica Love Song, un tema que fuera banda sonora de la madrugada de toda una generación. Acto seguido, hubo tiempo para la calma con Pleasantly disturbed y Room que alcanzaron uno de los momentos mágicos de la noche.

Poco después, adquirió mayor relevancia la atmósfera de los sintetizadores y la producción electrónica con The American y Calling your name. Si bien compensados con la espiritual Songs and Fascination, la pegadiza Factory y la oscura Premonition.

En el tramo final sonaron 'Promised you a miracle', la evocadora Someone somewhere in summertime, una potente Theme for great cities, la tecno punk Glittering Prize, fresca Chelsea Girl y luminosa New Gold Dream (81/82/83/84) para poner broche a una noche brillante y nostálgica en la que Jimmy Kerr y los suyos demostraron un poderío del que adolecen muchas formaciones actuales.

El de La Riviera fue un oscilante viaje en el tiempo entre la frescura y la inocencia de unos temas que sólo definen a la banda en dos quintas partes ya que sus trabajos de mayor éxito vieron la luz después de 1982. Lo que augura una segunda entrega de 5x5 más que prometedora. Jim Kerr sigue siendo el cantante vibrante y entregado de siempre y el guitarrista Burchill luchó por sobresalir entre las amplias y tupidas sábanas sonoras de los sintetizadores.



Simple Minds pasó por Madrid el 15 de febrero, en La Riviera, y por Barcelona el 16 de febrero, en Razzmatazz.

5x5(Emi) se editó el 20 de febrero