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lunes, 22 de junio de 2015

El robot emocional se agota en 1 minuto

El robot emocional ya es una realidad. Empezó siendo una experiencia piloto en las tiendas de Nescafé, y la operadora de telecomunicaciones Softbank en Japón, donde tras demostrar su éxito como dependiente. Pepper es capaz de comunicarse con las personas de forma fluida, interpretando sus necesidades y algunos rasgos emocionales. La primera edición, compuesta por mil ejemplares, se ha agotado en un minuto, y eso, a pesar de los más de mil euros que cuesta cada ejemplar.

La venta se ha realizado a través de la web que SoftBank Mobile y el fabricante francés Aldebaran Robotics han diseñado al efecto, al precio de 213.00 yenes, 1.500 euros o 1.740 dólares. Pepper ha sido catalogado como el ‘robot con corazón’, tiene una altura de un metro con 20 centímetros y está previsto vuelva a ponerse a la venta a finales de año. Ante la gran demanda registrada, ambos fabricantes se plantean realizar una tirada algo mayor, para tratar de sacar rentabilidad a la producción inicial. A tal efecto, SoftBank ha firmado un acuerdo con el grupo de comercio electrónico Alibaba y el fabricante taiwanés Foxconn para que se hagan cargo de surtir el mercado internacional.

Aunque Pepper carece de pies, se desplaza por medio de unas ruedas, es capaz de articular con soltura los brazos y seguir con los ojos y la cabeza el movimiento de las personas, gracias a una serie de sensores y cámaras. Puede hacer fotos, felicitar a los miembros de la familia en su cumpleaños o tratar de animarlos cuando detecta que alguno está triste. Está diseñado para integrarse en un entorno familiar, entretener a los niños y almacenar recuerdos durante un periodo mínimo de 20 años. Para ello, cuenta con una conexión permanentemente a Internet, lo que le permite compartir su aprendizaje con otros modelos.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Hay un androide en la Estación Espacial Internacional

Se llama Kirobo y es el primer robot astronauta. Como androide, es todo un pionero, desde hace más de un mes se encuentra en la Estación Espacial Internacional (ISS) y, por ende, es también el primero en viajar al espacio en una nave espacial desde la Tierra, para convertirse en miembro de facto de la tripulación de la ISS.

El humanoide, creado en Japón, responde a un diseño específico que lo habilita para conversar con los astronautas y hacerles compañía. Ha viajado solo en una nave no tripulada, y permanecerá en el espacio hasta el año 2014. Ahora mismo, se encuentra a la espera de que, en el mes de noviembre, llegue el ingeniero japonés Koichi Wakata, al que saludará como un viejo amigo, gracias su software de reconocimiento de voz y también facial, ya que Kirobo tuvo ocasión de charlar con él antes de ser enviado a esta misión. La idea es que ambos mantengan la primera conversación entre un ser humano y un androide en el espacio.

Kirobo conversará en japonés con Wakata, guardando imágenes y vídeos de esas charlas, que transmitirá en forma de fotografías, archivos de audio y pequeñas películas. El objetivo final de esta misión, es estudiar si las máquinas pueden proporcionar apoyo emocional a los seres humanos que se encuentran en situaciones de aislamiento tan exigentes como las que experimentan los astronautas.

Kirobo tiene las dimensiones de un pequeño robot de juguete, de tan sólo 34 centímetros de alto y un peso de un kilo, pero en su interior aloja una compleja red de cables, cámaras, sensores, capaces de aprender de sus errores, para ir perfeccionando su funcionamiento en poco tiempo. En la Tierra, se ha quedado un androide gemelo, llamado Mirata, que está sincronizado a la perfección con Kirobo, para monitorizar toda su actividad, y actuar como interface física exacta en caso de que surja cualquier tipo de imprevisto.

El día de su lanzamiento, Kirobo quiso emular a Neil Armstrong, al despedirse de los periodistas que cubrían el evento con las palabras: “Este es un pequeño paso para mí, pero un gran salto para los robots”.